I really hope you never date a psycho.
Te
conocí un jueves, lo propusiste vos, me pareció re grosso que lo hicieras,
sobre todo porque yo (Un gordo, feo e inseguro no lo iba a hacer nunca) por más
que ya lo habías dicho en esos grupos que compartimos, A pesar que le habías
puesto corazoncito de “me encanta” a esa foto en la que todo el mundo dijo que
había salido horriblemente mal, no me iba a animar, no iba pensar que te habías
fijado en mí.
Nos
vimos, gran parte de la charla consistió en vos hablando de tu ex, ese del cual
en una hora supe que era medio hípster, que gustaba de comer pizza en Guerrin
tomando moscato, que tenía una tienda virtual de vinilos, y del cual solo atiné
a decir “que pelotudo” sin sospechar nada, cuando me contaste que te había
bloqueado de todos lados, y cuando digo de todos lados, resulta que son TODOS,
Facebook, twitter, Instagram, whatsapp, telegram, Pinterest, si loco,
Pinterest, y hasta los llamados del celular y las llamadas entrantes en el
teléfono de línea, y yo diciendo “que pibe boludo tomarse todo ese trabajo”,
estuve gran parte de la noche pensando “Una mina que está tanto tiempo hablando
del ex, no quiere levantarse al tipo que la escucha, todavía está fijada con el
anterior y está buscando un amigo”, igualmente, junté coraje y nos besamos.
Tampoco
sospeche nada cuando el sábado siguiente me invitaste a tu casa y conversando
te dije que no recordaba en que momento te había mandado una solicitud de
amistad, y esto lo admito, supuse que había sido yo porque suelo ser el tipo
que agrega a las minas que le parecen lindas y después no les habla, pero bueno
ahí me dijiste que habías sido vos y, de forma casual, también nombraste que
recordabas que día fue y cuál fue el posteo que te motivó a hacerlo, y me quedo
pensando que debo tener algún radar medio fallado, cuando recuerdo que ese mismo día me hiciste saber
que no solo estabas al tanto de cuales eran nuestros amigos en común sino
también que sabías cuales eran los amigos que tenía en común con amigos tuyos que
no eran amigos míos, es medio un trabalenguas, pero hasta me pareció adorable
que te hubieras tomado tanto tiempo para investigar de tal forma.
Finalizado
ese domingo, te dije que tenía que irme, me pediste que me quedara, no era la
primera vez que me pasaba con una mina, lo que si me pasó por primera vez es
que alguien me comentara que tenía un cepillo de dientes de más y que si quería
la próxima dejara una muda de ropa.
Pasaron
semanas, y cada encuentro se convirtió en una suma de errores, de cosas mal
hechas de mi parte, estar con vos era sentirme que todo el tiempo podía romper
algo.
Idas y
vueltas, que quieras discutir, que nombres a mi vieja en la discusión, y que en
la próxima discusión digas que no te parece que un tipo adulto nombre a la madre
cuando habla con la pareja, o que me comiences una charla por whatsapp, la
mantengas durante una tarde entera y después digas que invado tu tiempo, cosas
como esa te dejan un nudo mental que ni el mejor de los marineros puede
desatar.
Y me
quedan grabadas las palabras de un amigo “Tan jodido no debes ser, si estabas
con una mina que buscaba reprocharte y lo único que encontró para torturarte fue
que no bajaste la tapa del inodoro, o hacerte sentir en un audio de whatsapp de
10 minutos de duración, que eras un desconsiderado y que todo se iba a ir al
carajo por no haber avisado que no quedaba papel”
Hoy
meses después de haber terminado, sigo aguantado tus mini-imperceptibles
acosos, tus likes en posteos pedorros, tus comentarios en lugares donde nadie
te llama, tus palazos sutiles, el saber que le contas a nuestros conocidos
versiones sumamente distorsionadas de los hechos que vivimos. Y me entero de
todo eso, aunque ya te bloqueé mil veces tal como hizo ese “pibe boludo” del
que me contaste la primera salida, esa primera salida que había sido a ese
lugar que propusiste vos, y al que yo accedí a ir sin saber que estábamos yendo
porque capaz que te cruzabas con el “pibe boludo” del que luego me hablaste por
horas.
Y
siempre me quedo pensando en esto, tengo mucha gente que me cae mal, a veces me
los cruzo o aparecen sin que los busque, y no voy a mentir, tengo mis malos
deseos hacia ellos.
Los
veo y pienso:
-
Ojalá todas las noches sueñes con un trio con tu vieja y tu hermana
-
Ojalá que cada vez que te levantes a mear en la oscuridad y descalzo haya unos
20 legos desparramados por el suelo.
- Ojalá
que todas las birras que tomes sean Brahama caliente.
- Ojalá
que cada vez que quieras masturbarte se te venga a la mente el busto de Domingo
Faustino Sarmiento
-
Ojalá que todos tus viajes en subte vengan acompañados de saxofonistas
imitadores de Kenny G
Y así
y todo después de esta experiencia, y con todo el odio que les tengo, puedo
mirarlos a la cara y decirles, “Ojalá que nunca, nunca, pero nunca, salgas con
una psicópata”


0 Comments:
Post a Comment
<< Home