Pedazos de papel

Saturday, December 24, 2016

I really hope you never date a psycho.


Te conocí un jueves, lo propusiste vos, me pareció re grosso que lo hicieras, sobre todo porque yo (Un gordo, feo e inseguro no lo iba a hacer nunca) por más que ya lo habías dicho en esos grupos que compartimos, A pesar que le habías puesto corazoncito de “me encanta” a esa foto en la que todo el mundo dijo que había salido horriblemente mal, no me iba a animar, no iba pensar que te habías fijado en mí.
Nos vimos, gran parte de la charla consistió en vos hablando de tu ex, ese del cual en una hora supe que era medio hípster, que gustaba de comer pizza en Guerrin tomando moscato, que tenía una tienda virtual de vinilos, y del cual solo atiné a decir “que pelotudo” sin sospechar nada, cuando me contaste que te había bloqueado de todos lados, y cuando digo de todos lados, resulta que son TODOS, Facebook, twitter, Instagram, whatsapp, telegram, Pinterest, si loco, Pinterest, y hasta los llamados del celular y las llamadas entrantes en el teléfono de línea, y yo diciendo “que pibe boludo tomarse todo ese trabajo”, estuve gran parte de la noche pensando “Una mina que está tanto tiempo hablando del ex, no quiere levantarse al tipo que la escucha, todavía está fijada con el anterior y está buscando un amigo”, igualmente, junté coraje y nos besamos.
Tampoco sospeche nada cuando el sábado siguiente me invitaste a tu casa y conversando te dije que no recordaba en que momento te había mandado una solicitud de amistad, y esto lo admito, supuse que había sido yo porque suelo ser el tipo que agrega a las minas que le parecen lindas y después no les habla, pero bueno ahí me dijiste que habías sido vos y, de forma casual, también nombraste que recordabas que día fue y cuál fue el posteo que te motivó a hacerlo, y me quedo pensando que debo tener algún radar medio fallado, cuando  recuerdo que ese mismo día me hiciste saber que no solo estabas al tanto de cuales eran nuestros amigos en común sino también que sabías cuales eran los amigos que tenía en común con amigos tuyos que no eran amigos míos, es medio un trabalenguas, pero hasta me pareció adorable que te hubieras tomado tanto tiempo para investigar de tal forma.
Finalizado ese domingo, te dije que tenía que irme, me pediste que me quedara, no era la primera vez que me pasaba con una mina, lo que si me pasó por primera vez es que alguien me comentara que tenía un cepillo de dientes de más y que si quería la próxima dejara una muda de ropa.
Pasaron semanas, y cada encuentro se convirtió en una suma de errores, de cosas mal hechas de mi parte, estar con vos era sentirme que todo el tiempo podía romper algo.
Idas y vueltas, que quieras discutir, que nombres a mi vieja en la discusión, y que en la próxima discusión digas que no te parece que un tipo adulto nombre a la madre cuando habla con la pareja, o que me comiences una charla por whatsapp, la mantengas durante una tarde entera y después digas que invado tu tiempo, cosas como esa te dejan un nudo mental que ni el mejor de los marineros puede desatar.
Y me quedan grabadas las palabras de un amigo “Tan jodido no debes ser, si estabas con una mina que buscaba reprocharte y lo único que encontró para torturarte fue que no bajaste la tapa del inodoro, o hacerte sentir en un audio de whatsapp de 10 minutos de duración, que eras un desconsiderado y que todo se iba a ir al carajo por no haber avisado que no quedaba papel”
Hoy meses después de haber terminado, sigo aguantado tus mini-imperceptibles acosos, tus likes en posteos pedorros, tus comentarios en lugares donde nadie te llama, tus palazos sutiles, el saber que le contas a nuestros conocidos versiones sumamente distorsionadas de los hechos que vivimos. Y me entero de todo eso, aunque ya te bloqueé mil veces tal como hizo ese “pibe boludo” del que me contaste la primera salida, esa primera salida que había sido a ese lugar que propusiste vos, y al que yo accedí a ir sin saber que estábamos yendo porque capaz que te cruzabas con el “pibe boludo” del que luego me hablaste por horas.
Y siempre me quedo pensando en esto, tengo mucha gente que me cae mal, a veces me los cruzo o aparecen sin que los busque, y no voy a mentir, tengo mis malos deseos hacia ellos.
Los veo y pienso:
- Ojalá todas las noches sueñes con un trio con tu vieja y tu hermana
- Ojalá que cada vez que te levantes a mear en la oscuridad y descalzo haya unos 20 legos desparramados por el suelo.
- Ojalá que todas las birras que tomes sean Brahama caliente.
- Ojalá que cada vez que quieras masturbarte se te venga a la mente el busto de Domingo Faustino Sarmiento
- Ojalá que todos tus viajes en subte vengan acompañados de saxofonistas imitadores de Kenny G

Y así y todo después de esta experiencia, y con todo el odio que les tengo, puedo mirarlos a la cara y decirles, “Ojalá que nunca, nunca, pero nunca, salgas con una psicópata”

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